La duda en sí es una pregunta sin respuesta, o mejor dicho, una pregunta con una respuesta a la que es más difícil llegar que desde una pregunta. Es el camino más largo de los dos. La pregunta fue creada para sacarnos dudas, pero las dudas no fueron creadas para respondernos preguntas. Si bien nos cuestionamos cosas, nos damos vuelta la cabeza, o dejamos existir por siempre una duda, la mente humana busca como solución la conclusión. "Pero el simple concepto de solución está mal, ya que pocos logran entender cuándo termina el problema". Muchas veces entro un poco en razón rechazando o creyendo falsa toda afirmación de la que se pudiese dudar. Es que el hecho de que sea una duda, demuestra que no está comprobado, y nos aleja del SÍ chocándonos impulsivamente con el NO. Pero así la vida sería una duda. ¿La meta es la conclusión? Si no lo es, ¿con qué objetivo buscamos respuestas que paralelamente nos invadan nuevas preguntas? Y si lo es, ¿quién puede comprobarlo? Otra duda. Las dudas parecen reproducirse, y ahí sí es semejante con las preguntas y respuestas, se generan nuevas y más. Pero no tiene nada de malo vivir con ese por qué infinito, ya que si ya todos sabríamos todo y nadie tuviera ninguna duda, la vida sería un poco aburrida.
La desconfianza es útil únicamente a la hora de sospechar acerca de una realidad "absoluta".
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