¿tendremos que cambiar para construir o construir el cambio?

02 noviembre, 2012

Llorar

Llorar hace tan bien. Si te dicen no llores, no hagas caso. La intención del otro es no ponerte triste. Pero si aguantas el llanto, estás triste y no te podés desahogar. No llores, porque no vale la pena - Si el llanto te viene, para vos valdrá la pena. No llores, el maquillaje se te va a correr - El único maquillaje que se corre fácil es la sonrisa forzada luego del llanto, aun que podría no serlo con la ayuda de la voluntad. Llorar te alivia las penas, te hace descargarte cuando estás o no sólo. Es perfecto e imperfecto a la vez, ya que uno no quiere llorar, pero luego de llorar, ya no nos quedan lágrimas para seguir llorando, entonces nos damos cuenta de la gravedad de la situación. Si lloramos poco, mucho, ¡no importa! Todos necesitamos llorar.
Hoy en día el llanto identifica la sencibilidad y la debilidad. Sencible en poco casos, pero débil en menos. Ese chico que ves llorar, porque le pegaron, lo azotaron, y no vive bien, quizás llora porque le duele el cuerpo, debilidad, pero quizás él se hizo fuerte, y no llora por dolor corporal, sino por dolor interior, sencibilidad. Le duele la vida. Entonces llora. ¿Y a quién no le hace bien llorar? -  No llores - Voy a llorar, porque me hace bien, y es la mejor forma para luego sentirme mejor.

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