¿tendremos que cambiar para construir o construir el cambio?

05 julio, 2010

No sabía si creerte, si dudar, si mirarte, si besarte, si preguntar o si responder. No sabía. No sabía si reír, llorar, seguir ahí o irme. No sabía. Sabíamos no decirnos nada. Sabíamos no exigirnos mucho.
No quería que leas mi mente. Mejor no leer la tuya. No quería arruinarlo, echarlo a perder. No quería.
La pregunta fue sencilla. La respuesta, lo difícil. Vos y yo, nuestras miserias. Brindamos por el olvido y el espíritu del vino se fue haciendo nuestro amigo.
Quiso el destino que ya no hiciera más frío. Y sin conche, si, sin ruido, sigo hablándote al oído.
Vos con mochila a cuestas, yo con la escusa perfecta.
No podía hacer mucho. ¿Quién sabe? Tal vez eso ayudaba. ¿Quién sabe? Vos no, yo tampoco, y si no hace falta hablar, ¿para qué arruinarlo?
No podía tener en claro la situación. Aquel bar medio vacío, lo hacía mas misterioso. Ese ambiente no muy frío. La brisa nos daba escalofríos.
Deseaba huír, escapar, desenredarnos. Deseaba hablar, pero no podía. Deseaba estar en otro lugar, aparecer en otra parte.
No sabía que hacer. No quería decir nada. Lo único que sabía es que deseaba poder
despertar, algún día.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Expresate